Lo que antes podía costar 5 dólares, ahora costaba 10. El doble. Rápidamente miles de empresas decidieron cerrar y quienes se vieron más satisfechos fueron los comerciantes. Yo logré mantenerme en el trabajo. Trabajaba 8 horas diarias y en constante movilización vehícular. Gastaba una fuerte suma en gasolina. Era parte de la cual, mi economía familiar se venía abajo. Y los grifos cada día subían más sus costos, era lo más lamentable.
De pronto, vi un anuncio en una revista bastante buena. Esta revista se dedicaba al negocio de automóviles. Al revisar la revista observe un anuncio bastante llamativo. “Autos que funcionan con energía eólico solar”. Lo necesito –pensé- rápidamente. Y busque los números para ubicar a la empresa. Era una empresa americana que estaba exportando esos autos por todo el mundo.
Llamé, y efectivamente era cierto, aclaré mis dudas. El costo era tan igual a cualquier otro auto. Y me dijeron que ya miles de personas lo usan en varios países. Decidí rápidamente indagar sobre el asunto, leí comentarios de personas muy beneficiadas con este vehículo. Testimonios bastante creíbles. Y así de pronto decidí comprar uno.
Los autos de energía eólico solar son como cualquier otro auto. Las distribuciones son las mismas y su velocidad quizá no muy rápida pero si aceptable. Así fue, decidí comprarlo ese mismo día. Mi familia y amigos creyeron que les engañaba, sin embargo veían que jamás llenaba el móvil de gasolina. Se llenaba con plena luz solar. Este auto mejoró economía. Adiós a llenar el tanque diariamente de gasolina.



